Dispón una Casita Misionera en tus territorios
Una Casita Misionera es:
- Un tiempo
- Que se habita con mayor o menor frecuencia o permanencia
- Con la atención, la conversión y la intención simultáneas
- De tres a cinco personas preferentemente
- para hospedar a la Jesús en:
- Su Palabra
- El Prójimo
- En los signos de los tiempos
- En la Eucaristía vivida
- Para traer, mantener y expandir el Reino de los Cielos
- En los propios territorios:
- existenciales
- geográficos
- o virtuales
- A la Luz del Magisterio de la Iglesia.
El Nican Mopohua, núm. 26
La expresión "casita sagrada" proviene del relato original en náhuatl del Nican Mopohua, particularmente en el numeral 26, donde la Virgen de Guadalupe le dice a San Juan Diego:
“Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, donde mostraré, ensalzaré al dador de la vida, al que da existencia, al que es todo nuestro sustento.”
(Nican Mopohua, n. 26)
Este anhelo mariano no se refiere meramente a una construcción física, sino a una presencia viva de Dios entre su pueblo, una comunidad donde Cristo pueda hacerse presente a través del amor, la escucha, la Palabra y el servicio.
La Iglesia "en salida" Las casitas misioneras son una respuesta pastoral concreta al llamado del Papa Francisco en Evangelii Gaudium:
“La comunidad evangelizadora se pone mediante obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.” (Evangelii Gaudium, n. 24)
Si quieres disponer una Casita Misionera en tus territorios existenciales, expresanos tu deseo y te ayudamos: es nuestra misión de laicos.




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